Pedagogía Agustiniana, “Educar para la interioridad”

 

 

La interioridad agustiniana lleva al encuentro con Dios

La interioridad agustiniana lleva al encuentro con Dios. Despliega una dimensión humana tan importante como es la posibilidad del encuentro con Dios. La vida humana se va abriendo e iluminando desde dentro. Mi historia personal es una gracia, una experiencia de compañía íntima, de amor único y de aceptación incondicional que me hace ser más, me enriquece y me trasciende. Ante la misión de ser pedagogos de la interioridad puede surgir un sentimiento de impotencia o, por lo menos, la desazón de verse uno desbordado. No todas las personas han bajado a las soledades de su espíritu y tampoco todas han saboreado el silencio interior. Por eso, la educación para la interioridad tropieza, inicialmente, con la falta de pedagogos que, con su vida, emitan y confiesen el mensaje de su propia existencia. Es una misión que presupone una madurez personal muy curtida.

(“Educar para la interioridad”, P. Santiago M. Insunza, OSA, FAE).